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Estamos en el tiempo

 

Estamos en el tiempo en donde las acciones son ligadas con la sexualidad, en el tiempo donde ser diferente es la cualidad aceptable, en el tiempo de la televisión con poder, en el tiempo moderno e irreverente. En el tiempo donde se deja atrás la valiosa entrega, a cambio de libertad sexual para experimentar. ¿Está muriendo el amor, así como cuando Nietzsche anunció la muerte de Dios? ¿Y la importancia de la unión entre dos cuerpos?…

En el tiempo en el que se vende el arte y las ideas; en el tiempo en el que todos se expresan, sin estudiarse. En el tiempo donde todas la ideas son válidas, incluso las reprensibles.

Estamos en el tiempo donde se produce basura en cantidades, pero se ignora a donde va, o de donde vienen los productos que compramos.

Estamos en el tiempo en el que creemos que sabemos mucho, y no sabemos nada.

Estamos en el tiempo de las redes sociales, de las noticias por internet. En el tiempo de Youtube, Google, Facebook., Instagram, Twitter… Estamos en el tiempo de Whatsapp, y no dejamos de ver nuestros celulares.

Al levantarnos, antes de dormir, en el descanso de nuestro trabajo, para quedar con nuestros amigos, en medio de la fiesta, en la comida, o para pasar el tiempo: seguimos perdiendo tiempo. Sabemos que en esta época, se trabaja por dinero, y lo que nos gusta en el tiempo libre.

Lo que me sorprende y angustia es la aceptabilidad de este período que nos absorbe. Nos terminamos arrastrando, queriéndolo o no, en este suceso.

Hay tanta historia para confundirnos varias décadas, se sigue comentando que hay que mirar el pasado para no cometer los mismos errores, que la historia nos enseña, no obstante, nos veo cada días más condenados, siendo una copia de una copia, infinitas veces.

Estamos en el tiempo en el que la política es criticada, en donde los espectadores conocen una corrupción aceptada, y seguimos la robotización perpetua. Mientras aparentes estar interesado en el contexto social, no importa que portes un Iphone, de igual forma lo necesitas para estar al día con las noticias.

Las ironías del tiempo de la moda de lo irreverente.

Me sorprende, sabiendo el daño que causamos, se nos olvida el porqué de las preguntas respondidas. Nos engañan, nos distraen las ideas supuestamente conscientes, que tratan los temas reales de los conflictos del hombre y la mujer; últimamente nos hemos “sensibilizado” dentro del mismo parámetro que también forma parte de la moda de lo irreverente. No le pondré nombre, pero nos ridiculizamos constantemente, con estas modas que dicen solucionar, y no son más que otro mecanismo de distracción para soportar el mismo caos que generamos.

Se lo que es sentir que el mundo no funciona bien, sin hacer nada para cambiarlo…

En la moda de lo irreverente, ver documentales, películas, cortometrajes, o que se yo; compartir una imagen de concientización a través del Facebook, nos libra del mal que generamos. Somos hipócritas, y tal vez no todos. Pero me cansé de cansarme de un mundo por el que no hago nada, o tal vez muy poco.

Así estamos, creyéndonos el papel de buenos, riendo, celebrando, llorando, aprendiendo, existiendo o vegetando. Así vamos…

Conozco personas que se creen su amor por la humanidad, y no son más que falsedad. Así mismo conozco a personas sencillas que aportan con su vivir, una esperanza añorada.

Nos olvidamos de la muerte que es inevitable, nos olvidamos de la basura que hemos creado conscientemente, y nos olvidamos que nos olvidamos.

¿Qué haremos? ¿Hasta dónde llegaremos? Sé que sería iluso pensar, que otra época fue mejor. ¿Por qué? Todos los tiempos están repletos de desarreglos, altos y bajos; acciones injustas, acciones inentendibles, pero también hazañas, esperanzas, felicidad, empatía. Ningún tiempo fue mejor o peor, simplemente fue y sobrevivió.

95818e5b96182dbcd2e0219e4a9e0d27?s=100&d=mm&r=g - La moda de lo irreverente

Soy una desconocida en mi propia existencia, intentado encontrarse en la esencia del tiempo.

Escribir es mi pasión.

El inevitable trance de mi existencia me recuerda que nací para apreciar cada una de las etapas de la supervivencia. Y que efectivamente, no soy un cactus…

¡Que dicha y desdicha mi movilidad!

No permitas que la simplicidad destruya tu poesía, tus sueños, tu pasión y tu alegría. Si tu poesía no es recibida por aquellas musas distantes; si tus sueños están en la cumbre de la montaña, o tu pasión y alegría palpita en el hilo del abismo. Aún así no te rindas; las musas son cambiantes, y la alegría, si sabes observar los pequeños instantes, aún cuando lo opaque la más ridícula monotonía, llegará porque: aún sigues siendo soñadora y apasionada.

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