Compartir

“Nacido en el norte de Líbano, en Becharre, el 6 de enero de 1883, Gibrán Jalil Gibrán, está reconocido como el pensador de las primeras décadas del siglo XX en Oriente Medio. Sus biógrafos, en su mayor parte amigos personales de Gibrán, han dejado de él visiones parciales, cuyo denominador común es la búsqueda de la paz y del conocimiento de uno mismo.” Fernando Alonso – Akal Editor, 1980

Gibran Khalil o Gibrán Jalil Gibrán es un poeta elocuente. Cuando se lee, deja un toque de reflexión y misterio. Le tomé mucho aprecio cuando leí su libro “El Loco”, mi preferido. Luego, al leer las palabras de “Lágrimas y Sonrisas” sentí comprensión, e identificación. Fue por casualidad cuando me encontré con este personaje cautivador, con un misticismo mágico, la claridad de su pensamiento se reflejaba en mi deseo de ser, causándome motivación, y entendimiento con respecto a la vida. Algunas lecturas nos regresan a la existencia, nos recuerdan lo efímera que es; hasta hoy en día es uno de mis poetas favoritos.

Estudiaba mis primeros semestres de la universidad, y una profesora al ver que me gustaba leer, le comentó a su padre lector. Más adelante, surgió en él, el deseo de prestarme tres libros importantes. Fue cuando mi profesora, me comunicó el interés, yo acepte agradecida contenta leerlos. Uno de los libros, contenía varios textos de Gibrán, amé el principio de “Lágrimas y Sonrisas”, un libro repleto de amor por la naturaleza; sonreír es la mayor riqueza, llorar es una actividad purificadora; son complementos que viven dentro de nosotros seres imperfectos, y nos muestran el ser con todos sus altos y bajos.  

Lágrimas y Sonrisas

Recitando el principio de las «Palabras Preliminares» de Lágrimas y Sonrisas. 

Lee el texto completo:

Palabras Preliminares

En ningún caso cambiaría las risas de mi corazón por las riquezas de las multitudes; ni me contentaría con convertir en quietud a las lágrimas de mi agonía interior. Es mi ferviente deseo que toda mi vida en esta tierra sea por siempre de lágrimas y sonrisas.

Las lágrimas que purifican mi corazón y me revelan el secreto de la vida y sus misterios,

La risa que me acerca a mis prójimos;

Las lágrimas que me unen a los desdichados,

La risa que simboliza la dicha de mi propio ser.

Prefiero mil veces la muerte feliz antes que una vida vana e inútil.

Un ansia eterna de amor y belleza es mi deseo; ahora se que los favorecidos no son sino desdichados, pero para mi espíritu los suspiros de los amantes son más reconfortantes que la melodía de una lira.

La flor envuelve sus pétalos al oscurecer y el amor la arrulla, y al amanecer abre los labios para recibir los besos del Sol anunciados por fugaces cúmulos de nubes que llegan y se van.

La vida de las flores es esperanza y logros y paz; es de lágrimas y risas.

Se evaporan las aguas y ascienden hasta convertirse en nubes que se arraciman en los picos y los valles; y al enfrentar la brisa, cae sobre los campos y se confunde con los arroyos que corren dichosos hacia el mar.

La vida de las nubes es una vida de reuniones y despedidas; de lágrimas y sonrisas.

Así el alma se separa del cuerpo y se dirige hacia el mundo material, transitando como una nube por los valles de tristeza y las montañas de felicidad, hasta que enfrenta a la brisa de la muerte y retorna a su lugar de origen, ese océano infinito de amor y belleza que es Dios.

Gibran Khalil

Facebook
Twitter